
Días grises, pasados por agua, vivo yo. De pronto, hay pequeños claros en medio de los nubarrones que tienen encapotado el cielo y, auque son un respiro, son solo eso, un respiro.
Días grises; los días grises son aquellos marcados por los claroscuros, esos donde no hay una clara definición del clima y es menester entender sus signos para saber como salir a la calle, no son los mejores porque en cuestión de horas cambian sus términos y traicionan las previsiones echando por tierra aquello que se pretendía o se quería hacer, aquello que se tenia planeado.
Se aceptan, no sin resignación, esos días cuando se trata estrictamente del clima. Pero cuando se trata de la naturaleza humana, los días grises si tienen remedio porque las variables de su comportamiento dependen precisamente de la naturaleza humana y no del poder de la naturaleza, es hora de desencapotar el cielo y salir de la grisura.
Días grises; los días grises son aquellos marcados por los claroscuros, esos donde no hay una clara definición del clima y es menester entender sus signos para saber como salir a la calle, no son los mejores porque en cuestión de horas cambian sus términos y traicionan las previsiones echando por tierra aquello que se pretendía o se quería hacer, aquello que se tenia planeado.
Se aceptan, no sin resignación, esos días cuando se trata estrictamente del clima. Pero cuando se trata de la naturaleza humana, los días grises si tienen remedio porque las variables de su comportamiento dependen precisamente de la naturaleza humana y no del poder de la naturaleza, es hora de desencapotar el cielo y salir de la grisura.








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