
Son historias de gente común que no dejó pasar la ocasión y dijo sí al sexo casual. Según especialistas, la autoestima tiene un rol protagónico.
La noche había terminado. La combi venía cargada de adolescentes que destilaban cansancio, olor a cigarrillo y resaca de varias noches. Pero para algunos quedaba adrenalina si “pintaba”. Y pintó. A medio o pleno dormir nadie pareció darse cuenta del jadeo semisilencioso, el movimiento de las caderas, la falda que apenas tapaba el placer que se estaba viviendo... y así como pasó sin conocerse, no volvieron a verse más.
Sólo el atractivo de lo ocasional, una aventura más para contar... Boliche, baño de hombres. La puerta cerrada, el espacio estrecho y la respiración entrecortada de motivador auditivo, para el encuentro casual.
La adrenalina corre pero no hay nadie y el placer asegurado parece intensificarse... luego ambos hombres saldrán por separado para no verse más.
El marco de lo jugado como incitador suficiente para hacerlo cuando el ascensor se atascado. Un sólo contacto visual y un touch rápido, intenso y pasional. La mirada vidriosa al bajarse y el anonimato que enmarca la situación para no verse más.
Lector, que no se le entrecorte la respiración. Que los relatos que se pueden cosechar de la vivencia humana en sexo ocasional son variados, más o menos fuertes, jugados, jugosos, hots, insólitos, insulsos, o más o menos inventados si se quiere... pero todos tienen ese ‘algo’. Si su historia se parece en algo a esta nota es ¿pura coincidencia? o en todo caso haga memoria...
Escalofrío por la espalda ¿Será justamente esa clandestinidad de lo inesperado lo que nos hace correr ese escalofrío por la espalda cuando sabemos que puede ocurrir? Pero como indica el dicho, primero por el principio: ¿Qué implica sexo ocasional? Para José Luis Rodríguez, médico psicoterapeuta, especialista en sexología y docente universitario, “es aquella relación sexual que se da entre personas que no tienen un vínculo previo ni posterior.
Pareciera que lo ‘ocasional’ se vincula más con la oportunidad y con la falta de compromiso, como que se desliga totalmente lo afectivo y lo personal y la relación pasa exclusivamente por lo sexual”.
Un punto importante es que no sólo los jóvenes o adolescentes pueden llegar a ser proclives a estos encuentros, ya que el motor que facilita la idea puede -o no- ocurrir en el momento menos pensado, pero sí oportuno.
En cuanto a lo mediático, la TV que nos hace respirar de cerca la noche en Buenos Aires nos muestra al sexo ocasional como moneda corriente, ¿pero es tan así? Este último punto es importante: “Una de las características de las muestras que responden sobre sexualidad, es la ‘pata’ de la mentira. La gente miente por muchas razones, cuando habla de sexualidad, a veces lo hace para ocultar y otras para fanfarronear.
Incluso nos dicen menos que lo que realmente es, y otras exageran”, explicó el profesional sobre qué creer de lo que vemos y nos cuentan.
No me busques más Sí chicas, es así. Sexo casual ni más ni menos. Es esa carga diferente que le suele dar la mujer al intercambio la que termina por dejar dolor de cabeza y gusto amargo.
Le pasó a Claudia, una mendocina de 40 años: “Le tenía ganas al taxista, hablamos mucho en el trayecto, me preguntó por mi vida y le llegué a contar cosas que no le había dicho a nadie.
En el camino la cosa se puso más caliente y nos fuimos a una estación de trenes. Fue genial. Pero luego cuando quise seguir en contacto con él, dijo que no quería compromisos”.
Es que las formas en que muchas veces se entiende ese intercambio entre lo sexos, no se da de la misma forma, y luego del contacto viene el cachetazo emocional.
Según el sexólogo hay diferencias genéricas al respecto. En la mujer muchas veces es necesario por lo menos un compromiso afectivo mínimo antes de la relación sexual, el hombre en cambio puede tener relaciones sexuales con alguien por quien no siente nada.